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 El
carbón de espino proviene de la especie nativa Acacia
caven, perteneciente a la familia de las Mimosaceae
(FAO, 1997). Esta especie proviene de las zonas áridas
y semiáridas de Sudamérica.
En Chile, se extiende desde la III a la VIII región,
abarcando una superficie aproximada de 3,8 millones
de hectáreas.
El espino se caracteriza por ser una especie que
se puede utilizar con diversos fines, destacándose
principalmente el ser usado como una especie dendroenergética,
para la producción de carbón, de excelente calidad.
"Según FAO, el carbón espino corresponde a residuo
sólido, que se obtiene, por efecto del proceso de
carbonización de la madera, el cual se realiza controlando
la entrada de aire en un espacio cerrado, como lo
es el horno, el que puede ser de tierra, ladrillo,
cemento armado o metal. El control se ejecuta durante
el proceso de pirólisis, con el objetivo que la madera
no se queme."
Los beneficios de nuestro carbón de espino radican
en:
o Mayor poder calorífico
por unidad de peso
o Más eficiencia energética
en su aplicación
o Calor de largo duración
o Alto rendimiento
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